Las catástrofes naturales a escala mundial causaron pérdidas económicas por valor de 368.000 millones de dólares en 2024, menos que en 2023 (397.000 millones), pero un 14% por encima de la media del Siglo XXI, en que ha sido el noveno año consecutivo de pérdidas superiores a los 300.000 millones de dólares. Las pérdidas aseguradas en 2024 se situaron en 145.000 millones, superando tanto el dato de 2023 (126.000 millones) como la media de este siglo (un 54% superiores). El déficit de protección, por tanto, se estima n eun 60% (en 2023, fue del 68%).

Los datos recogidos en el Informe Anual de Catástrofes de Aon, ponen de manifiesto “el importante coste económico del riesgo climático” y la “urgente necesidad de soluciones innovadoras para hacer frente a este creciente desafío”, según Greg Case, CEO del grupo.

En 2024 se produjeron al menos 54 siniestros en todo el mundo, cada uno de ellos con pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares, por encima de la media de 44 siniestros. La creciente exposición a este riesgo aumenta la probabilidad de que se produzcan catástrofes por valor de miles de millones de dólares, especialmente a medida que Estados Unidos sigue experimentando un crecimiento de las ciudades en zonas afectadas habitualmente por la actividad del tormentas convectivas (SCS), como Dallas, Houston o Denver. De hecho, el 78% de los siniestros mundiales el pasado año se registraron en Estados Unidos.

“Cuando se trata del riesgo climático, lo que está en juego no podría ser mayor. Los 223.000 millones de dólares en pérdidas no aseguradas en 2024 desafían la capacidad de reconstruir, recuperar y crear más resiliencia en todo el mundo. Parte de la solución pasa por invertir en tecnología y análisis para modelizar y fijar el precio de los riesgos y atraer mayores fondos de capital que puedan ver un potencial retorno de la inversión para asumir estos riesgos. El capital no irá a donde no esté protegido, y los acontecimientos de 2024 deberían estimular la innovación en todo nuestro sector para fortalecer la economía mundial”, remarca Case.

Fuente: INESE